10 de diciembre de 2013

Gritos al aire

Últimamente las redes sociales han estado efervescentes en actividad debido a ciertas discusiones de temas
como la Reforma Energética, la Reforma Educativa, los cambios a la ley que regula al Instituto Federal de Acceso a la Información (IFAI) y la liberación de Caro Quintero y de Raúl Salinas de Gortari (¡menuda cosa!).
Muchas de las manifestaciones tienen que ver con un amplio descontento –y con razón- por todos estos temas. Intentos de tratar de inclinar la balanza de la opinión hacia un lado o el otro. Veo mucha gente que “postea” su descontento a más no poder, alegan, se enojan, despotrican, lo cual es muy válido, pero siempre termino preguntándome ¿y para qué?
Siempre estaré a favor de que la gente participe, pero siempre debemos pensar dónde y cómo. Un tuit al aire no va a impactar en ningún lado –salvo que seas un tuitstar, tal vez-, y generalmente se queda única y exclusivamente en un desahogo virtual.
Entonces, ¿qué hacemos?, ¿nos callamos? Claro que no. Lo primero que hay que hacer es informarnos. Y hacerlo debidamente, porque las notas de Facebook y Twitter no son siempre fiables. De hecho, ayer corría el rumor de que Raúl Salinas había sido convocado al equipo de trabajo del presidente Enrique Peña Nieto como coordinador de la Reforma Energética. Falsísimo, pero a pesar de eso vi la nota replicada por portales de periódicos “serios”, locales y nacionales. Hay que confirmar y hay que alimentarnos de fuentes diversas. Escuchar un noticiero, leer un par de periódicos, elegir dos o tres columnistas favoritos, seguir en Twitter y Facebook a personajes y líderes de opinión relevantes. Así nuestra opinión se armará más bien como un rompecabezas donde nosotros haremos encajar las piezas y no recibiendo una única información de una sola fuente (lo que podría hacernos caer en errores y falacias).
¿Qué más hacemos? Manifiéstate en los foros adecuados. Si haces un comentario en tu muro, taggea a los involucrados. Busca foros de participación ciudadana (hay muchos), involúcrate. Investiga quién es tu diputado y quién tu senador y síguelos en redes sociales (casi todos tienen), así que te enterarás de primera mano qué piensa aprobar, qué opina, qué temas está empujando y qué temas no. Escríbele. Sus correos están disponibles en las respectivas páginas de internet del Senado y de la Cámara de Diputados. No lances tus gritos al aire: envíaselos a quien los tiene que escuchar. De nada sirve hacer bilis frente a la computadora si no tomamos una verdadera acción.
Cuando alguien hace esta clase de comentarios, de inmediato surgen las voces que dicen: “pero, ¿pa’ qué?, si de todos modos nunca pasa nada”. El gran problema es que caigamos en la desesperanza. Es precisamente ese determinismo el que nos tiene en esta situación; pensar que hagamos lo que hagamos no cambiará nada nos lleva a la apatía y siendo muy sinceros es una forma muy cómoda de desentendernos de nuestra propia responsabilidad de decidir en nuestras vidas: “al fin que ya pa’ qué”, “pues de todos modos el gobierno no hace nada”, bueno, pero ¿y tú?, ¿qué estás haciendo?, ¿qué estamos haciendo?
Estoy de acuerdo en que ya estuvo bueno de que nos estén complicando la vida. De que hagan leyes que solo convienen a sus intereses y que ignoren por completo la realidad de su país. Que haya funcionarios que crean que con 6 mil pesos alcanza para vivir. Que sea más complicado vivir honestamente que en la ilegalidad. Una de las máximas de Einstein era que el principio más grande de locura es querer obtener resultados diferentes haciendo lo mismo. Dejemos de hacer lo mismo, ya vimos que no funcionó. Hay que atrevernos a cosas diferentes, hay que proponer e idear. Hay que hacer pequeñas comunidades de gente dispuesta a hacer cambios de verdad. ¿Qué se te ocurre?

En Querétaro ya hay grupos de intercambio justo, de trueque, de deportistas, de enseñanzas diversas, de apoyo emocional, de animalistas, de músicos, de sustentabilidad y educación en materia de medio ambiente. En Facebook ya hay personas organizadas y organizándose para cambiar viejos patrones a través de nuevos esquemas de cooperación. Buscándole, es muy sencillo encontrar uno donde podamos encajar y empezar a hacer la diferencia más grande: una diferencia en nosotros mismos.

*Publicada originalmente en El Mosquito, agosto 2013
**Imagen tomada de 
http://lamediahostia.blogspot.mx/2011/02/los-nuevos-activistas.html

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