19 de agosto de 2007

al amigo viajero


recuerdo que aprendí a volar, aun no teniendo alas... era sólo cuestión de abrir aquella vieja maleta y dejarme llevar...
este sentimiento se ha vuelto inexplicable, nunca supe decir lo que siento, nunca aprendí a pedir perdón ni a decirte que te extraño, pero así es... siempre supuse que entendías mis silencios largos o cuando me acercaba a pedirte una canción... supuse que lo entenderías, porque nunca aprendí a hablar sinceramente, aunque siempre mis sentimientos hayan sido transparentes...
siempre puedo hablarte de los niños y de cómo va el trabajo, aunque creo que nunca seré capaz de decirte que haces falta... en fin, yo sólo quería desearte un buen viaje... esta vez me quedo yo a esperar una postal y una extensa carta donde me cuentes cómo te va y cuántas veces viste un cielo diferente... pruébalo todo, y vienes a contarme, sí???

5 comentarios:

Alexina dijo...

Melancolía? Tienes razón urge hacer un viaje improvisado a algún lado...
Un abrazo

Ickys dijo...

auch

Feñomeno dijo...

Suele ocurrir que damos por hechas muchas cosas... es verdad que aveces las palabras sobran, pero aveces tb es aconsejable decir las cosas con todas sus letras. Saber cuando hablar y cuando callar es un arte complejo, que yo por le menos disto mucho de dominar.

En fin, despues de una larga ausencia estoy de vuelta, espero ser más periodico... mmh y por cierto espero poder leerte más seguido.

Bss,

F

Pablo dijo...

Me dejas sin palabras!!Creo que en algo nos parecemos o por lo menos en la persona que describes en ese texto.Muchas veces necesitamos a las personas, su abrazo, su sonrisa, su mirada... pero pocas veces se lo decimos por miedo a que no nos lo dé, es decir, al rechazo.Si esa persona a la que necesites te quiere no tengas miedo en pedirle lo que sea, si está en sus manos el/ella te los dará.
Los amigos son la luz cuando la lámpara que alumbraba el camino de la vida se había apagado.

JASON dijo...

ya regrese de ver otros cielos hace meses, pero creo que nunca te conte como eran realmente, no te dije que eran azul tirandole a rojo, ni te conte de aquella vez que vi a una señora con el rostro en la sonrisa depositando su ultima moneda en mi sombrero.

no te conte que conosi a buenas y malas personas, ni te dije que cuando llegaba a pensar en mi casa, tu estabas presente, ahi, como nunca lo estubiste, presente!!
gracias por los recuerdos, por las noches de luna, mar y blues, por ser mi casera y mi eterna correctora de ortografia. gracias por tenerle un poco de cariño a la mama del payaso.

sin duda no soy bueno para interpretar los silencios largos.

solo queria decirte que regrese...

y que el cielo no ha cambiado para nada aqui en mi casa.

con la infinita ternura de los locos: jay.